Estadísticamente existe un elevado porcentaje de empresas familiares que no alcanzan la segunda generación, y mucho menos la tercera, lo que tradicionalmente ha venido produciendose por la escasa capacidad de planificación de la sucesión en la empresa y por la falta de compromiso de los propios familiares del empresario.

¿Qué es el protocolo familiar?

El protocolo Familiar es un acuerdo marco firmado entre familiares socios de una empresa, actuales o previsibles en el futuro, con la finalidad de regular la organización y gestión de la misma, así como las relaciones entre la familia, la empresa y sus propietarios, para dar continuidad a la empresa, de manera eficaz y con éxito, en la siguiente generación familiar.

Por tanto, deben tenerse en cuenta los siguientes puntos para comprender el alcance de un protocolo familiar:

  1. Se trata de un contrato, pero también es algo más, es también un código de conducta personal y familiar de obligado cumpliminto para los miembros de la familia porque incluye pactos y pautas a seguir ajenos al derecho.
  2. Por muy fuerte que sea el régimen legal que contenga el Protocolo Familiar y las penalizaciones que el mismo pueda contemplar para el caso de incumplimiento de las obligaciones contenidas en él, su fuerza de obligar no debe derivar de la presión o coacción que en un momento dado pueda hacerse desde el punto de vista legal para exigir su cumplimiento, sino del convencimiento de sus firmantes de la necesidad de cumplir su contenido en beneficio de la continuidad de la empresa y de la propia familia. Por eso, lo importante no es el documento en sí mismo sino el proceso llevado a cabo para su elaboración.
  3. El Protocolo Familiar es, además, un ejercicio de autorregulación. Nada ni nadie impone a la familia empresaria la obligación de hacerlo. Es la propia familia, convencida de las ventajas que su preparación comporta, quien decide libremente acometerlo para favorecer y posibilitar el cambio generacional.
  4. Es también un intento de anticipación ya que debe fijar las futuras reglas de juego en las relaciones familia-empresa, lo que implica objetivar las situaciones que, previsiblemente, puedan plantearse en el futuro en el ámbito de esas relaciones y darles una solución para cuando eso suceda. Es decir, se toman decisiones sobre qué hacer cuando determinados problemas surjan en un momento en que todavía no han surgido, lo que facilita el consenso sobre las pautas a seguir, que se fijan de antemano para cuando el problema surja realmente.
  5. Por su propia naturaleza, se trata de un traje “a medida”, que es necesario elaborar en cada caso de manera individualizada. Es cierto que hay una serie de asuntos que son recurrentes en casi todos los protocolos familiares, pero ni todos estos asuntos agotan el contenido del Protocolo Familiar, ni la solución que se da a los mismos en cada caso coincide. No hay, por tanto, respuestas estándar válidas. Cada familia adopta “sus” decisiones. Esto es, hay tantos protocolos familiares como familias empresarias.

Desde SC ASESORES ofrecemos un servicio completo de asesoramiento y redacción del acta correspondiente, ofreciendo alternativas y ayudando a consensuar todos aquellos puntos de fricción que en toda familia surgen, hasta plasmar la voluntad de la mayoría de miembros de la organización de manera indubitada. Además, ayudamos también a actualizar todos aquellos protocolos que, por obsoletos, resultan claramente insuficientes para afrontar las situaciones actuales que vive cada empresa.